REP(ÚB)LICA

Alexis Minkiewicz
Es un para-monumento crítico que nace de la mudanza simbólica a La Boca de la escultura que corona el Congreso de la Nación. Alexis Minkiewicz propone, en su exhibición individual, un juego de reescrituras inestables. Revierte el monumento original de Víctor de Pol a la arcilla y a la cera, instancias previas en el proceso de fundición en bronce. El conjunto alegórico vuelve al estado de boceto. Se torna maleable, un modelo para armar que presenta una escena alternativa en la que se corrompe la alegoría original a través de una réplica profana de sus propios elementos narrativos y formales. Minkiewicz enfatiza el juego de dominación que ejerce la República con sus riendas y proyecta una fantasía erótica sobre la relación entre ésta y la figura del caballo. En clave grotesca, es el placer inherente a toda ornamentación lo que se exacerba y se deja que desborde sexualizado resquebrajando la austeridad clásica de un monumento que es, en su estilo, una réplica colonizadora. Contra el ideal platónico, Minkiewicz propone un monumento inacabado y mutante en el que una República desequilibrada, frágil y sensual cae del pedestal del palacio legislativo y se ofrece como un cuerpo poroso que emana la potencia emancipadora del deseo.